Las frutas deshidratadas son una
excelente opción como alimento en tu desayuno, postres, o simplemente como
snack o antes de hacer deporte. Ya sea un mango deshidratado con o sin chile,
rodajas de manzana, piña, arándanos, etc., hay muchas maneras de consumir estos
alimentos dulces y prácticos. Las ventajas de estos productos es que nos
aportan vitaminas, minerales, carbohidratos como fuente de energía,
antioxidantes en algunos casos, fibra y un delicioso sabor, pero ¿todas las
frutas deshidratadas son saludables?
Al hablar de frutas
deshidratadas: mango, piña, manzana, entre otras; se refiere a frutas que han
atravesado un proceso de deshidratación para perder la mayor cantidad de agua y
prolongar su vida de anaquel. Aproximadamente un 75% de agua se pierde después
de aplicar un proceso de deshidratado. La ventaja de estos alimentos es que son
prácticos, fáciles de consumir, concentran una mayor cantidad de nutrientes en
menor porción y puedes almacenarlos durante más tiempo.
Existen distintos métodos de deshidratación
los cuales impactan en la calidad de la fruta deshidratada.
El sulfitado consiste en bañar la
fruta con una solución de metabisulfito de sodio con agua durante unos minutos.
Este compuesto evita el crecimiento de hongos y bacterias, además de funcionar
como antioxidante para la preservación del producto durante más tiempo (1).
Posteriormente la fruta es colocada a altas temperaturas para que pierda la
mayor cantidad de agua posible.
Ventaja: larga vida útil.
Desventaja: ingerir grandes cantidades de este conservador puede causar problemas como náuseas, vómitos, alergia, irritación de bronquios y asma (2).
2. Azucarado o cristalizaciónFrutas deshidratadas por
azucarado o cristalización
Durante este proceso la fruta se
somete a una solución de agua con azúcar, se hierve y entonces la solución
comienza a sustituir el agua de la fruta. A este fenómeno se le conoce como
ósmosis: las soluciones con diferentes concentraciones de azúcar se desplazan
hasta igualar la concentración, es decir, el agua con azúcar tiene mayor
concentración que el agua de la fruta, por lo que el agua con azúcar desplaza
el agua de la fruta y se queda dentro de la misma (1). Una vez terminado el
proceso, la cantidad de agua en la fruta es mínima y la cantidad de azúcar
mayor, por lo que puede comenzar el proceso de secado y los azúcares ayudarán a
conservar la fruta por más tiempo.
Ventaja: proceso rápido y barato,
la fruta sabe más dulce.
Desventaja: proceso eleva la
cantidad de azúcares, lo cual hace que el producto no sea apto para todo tipo
de personas, además de incrementar las calorías del producto.
En este proceso no se añade
ningún tipo de compuesto para ayudar a la conservación de la fruta. Se busca
reducir la mayor cantidad de agua, dejando la fruta con menos del 10% de agua.
Para llevar a cabo este proceso es necesario cortar las frutas en rodajas o
piezas delgadas para facilitar la exposición al calor en todas las partes de la
fruta. Las rebanadas se colocan en una bandeja y posteriormente, en un horno se
calienta la fruta hasta evaporar la mayor cantidad de agua (1).
Ventaja: el hecho de que no
contenga azúcar o algún aditivo hace que el alimento sea saludable y apto para
un mayor número de personas, además de contener sólo las calorías de la fruta.
No es necesario añadir más azúcar, ya que, al perder agua, sus nutrientes y
sabor se concentran en porciones más pequeñas, por lo que son más dulces y
conservan su sabor original.
Desventaja: proceso más costoso y
tardado. Vida de anaquel más corta: entre 5 y 9 meses.
Así que la próxima vez que tengas
antojo de algo rico y saludable, te recomendamos un delicioso fruto
deshidratado. Toma en cuenta que éste no
tenga aditivos ni azúcares. Amarás su sabor y textura, además de llenarte de
energía.
Ten en mente que al perder agua una fruta de 200 gramos se concentra en 10 gramos de producto. ¡Un pequeño puñado bastará para un saludable snack!



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